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Cesal, 6 años distribuyendo productos básicos gracias a ACOMPARTIR

CESAL trabaja para mejorar la vida de las personas desfavorecidas, dándoles el protagonismo de su desarrollo.

En esta entrevista, Raul Jimenez, director del CEPI de Cesal, nos cuenta su evolución con nosotros desde hace 6 años.

¿En qué consiste CESAL?

CESAL es una ONG internacional que trabaja para mejorar la vida de las personas desfavorecidas en varios países del mundo. Nuestra pasión es trabajar con las personas y lo que queremos es que ellos sean los protagonistas de su desarrollo.

¿Qué proyectos tenéis y a que colectivos atendéis?

CESAL tiene un área de trabajo en cooperación internacional y otra área aquí en España de acción social. En España sobre todo trabajamos con la población inmigrante, refugiada y personas con riesgo de exclusión social.

Brevemente, ¿cuál es el origen y la causa de su creación, hace cuanto que trabajáis con ACOMPARTIR?

CESAL tiene más de treinta años de historia, nació en el año 1988. Durante todo este tiempo hemos trabajado sobre todo para intentar que la persona sea la protagonista, que sea ella la que dé un paso y nosotros podamos ayudarle en su desarrollo tanto personal como comunitario.

ACOMPARTIR nos ha permitido tener acceso a productos de higiene, a los que nunca teníamos acceso. Los distribuimos tanto a familias como a centros que tenemos para inmigrantes. La verdad que da gusto poder contar con otras entidades que nos apoyan y nos favorecen y nos permiten tener acceso a estos tipos de productos.

¿Estáis acogiendo a ucranianos?

Nosotros estamos en el programa del ministerio, de “ASILO & REFUGIO” tenemos plazas aquí de acogida. También hemos puesto en marcha un dispositivo de emergencia con 250 plazas para la protección de los refugiados de Ucrania. A la vez, pertenecemos a una red de entidades sociales que se llama UPSIT que estamos colaborando con ellos tanto en Polonia como en Rumania como en Moldavia.

«Existe gente que no está acostumbrada a una higiene diaria.»

Lo que hemos hecho es coordinarnos entre diferentes entidades para intentar dar respuesta de lo que vamos viendo que sea necesario, allí, en la frontera. Actualmente lo que se ha hecho es una transferencia de dinero y se ha comprado ahí el producto que se necesita. Estamos continuamente en contacto para ver si cambian las necesidades.

Y aquí en España, estamos apoyando a las familias ucranianas que ya estaban aquí y tienen a familiares ahí o se los quieren traer de vuelta y somos un poco el soporte técnico que sepan dónde tienen que acudir para todos los papeleos.

¿Cuáles son los productos que más soléis pedir y utilizar?

Hay productos básicos que nos vienen muy bien, cepillo de dientes, champú, desodorante … todo aquello que es de uso diario, individual y personal. Porque al final eso no se puede compartir, lo entregas una vez a cada uno para que lo vaya usando, pues existe gente que no está acostumbrada a una higiene diaria. Así que, por eso, esos productos nos vienen muy bien.

Luego nos ha ayudado mucho si hay colchones o algún electrodoméstico. Esto ha ayudado mucho cuando nuestras familias se quieren independizar y alquilan un piso, y de está forma les ayudamos a conseguirla. Pero sobre todo nos apoyamos en ACOMPARTIR con productos de higiene personal y del hogar como lejía.

¿Los utilizáis para vuestros proyectos o los repartís?

Depende. Nosotros repartimos una vez al mes a unas 50 familias una caja de alimentos y productos de limpieza. Dichas familias, hemos detectado que no tienen cubiertas muchas necesidades y les apoyamos con esto pues se encuentran en peligro de exclusión social.

«Lo más importante es el abrazo y la sonrisa.»

Luego nosotros tenemos también piso de acogida. Sobre todo, jóvenes en riesgo de exclusión social, los MENAS que son aquellos que al cumplir los 18 años salen fuera del sistema de protección infantil y entonces se quedan en situación de calle. Entonces nosotros tenemos cuatro pisos y ahí les llevamos los productos.

Por ello he dicho depende. Porque tenemos las dos cosas, tanto el reparto de las familias necesitadas, como la distribución en los pisos que tenemos.

¿A cuántas personas atendéis y qué edad suelen tener?

La población que podemos atender en España con todos nuestros servicios y actividades, porque no solo está la distribución de productos, nosotros tenemos formación para jóvenes, tenemos también el tema de apoyo escolar y lo que he mencionado anteriormente de los refugiados, pues con todo esto en mente aproximadamente, podríamos atender a 10.000 personas anualmente con todos los recursos.

Nosotros somos muy generalistas, porque tenemos desde niños que necesitan ayuda en el colegio y ahí podríamos tener unos 70/80 niños al año, es decir que son los porcentajes más bajos. Luego la mayoría serán entre 18 y 40 y lo que más destaca los jóvenes hasta 25 años y podríamos estar formando al año hasta 300 jóvenes porque hacemos un trabajo más intenso con ellos. Pero luego desde el centro de participación de inmigrantes que tenemos mucha gente que solicita trabajo diario y más o menos calculo unas 1.000 personas al mes, esto es sobre todo por nuestro servicio jurídico gratuito que tenemos y psicológico. Por ello al año aproximadamente anualmente estamos hablando de unas 10.000, porque tenemos un gran abanico de cosas.

Después respecto los refugiados, es algo más del ministerio, primero nos asignan un porcentaje, están 6 meses con nosotros y luego ya se les otorga un poco más de autonomía

«Las mujeres también necesitan sentirse guapas y subir su autoestima, y a veces, un simple pintalabios les ayuda a conseguirlo.»

¿En qué sentido os viene bien ACOMPARTIR?

Nos ha venido bien porque, con el tema de alimentos es verdad que existen más entidades y empresas que te apoyan y por ello es más sencillo conseguirlos. Pero luego hay una serie de productos básicos de higiene personal y esos que cuestan más conseguirlos y no son tan fáciles de cubrir. Esos son los típicos productos que en los proyectos no se suelen poner, ahora con el tema de Ucrania, nos hemos dado cuenta, que, por ejemplo, la gente necesita mas ropa interior.

Entonces hay una serie de productos, que la gente no tiene en la cabeza, no se imagina que pueden ser básicos, y son muy necesarios. Desde pañales para niños hasta compresas para mujeres. Todas estas cosas nos están viniendo muy bien conseguir gracias a ACOMPARTIR, porque nos cubre unas necesidades y ayudan a las personas a tener una vida digna. Dichos productos no son fáciles de conseguir, además de caros y con todo esto, cada uno vamos sumando.

Para terminar, ¿recomendarías ACOMPARTIR a otras ONGs?

Si claro, que tengas una entidad que te ayuda a cubrir necesidades básicas que tienes, es de mucha ayuda. Al final, poder ayudar a cada una de las personas que nos encontramos, nunca tenemos suficiente, y no tenemos una varita mágica para poder ayudar a todos. Por ello creo que entre todos debemos ir sumando y podemos facilitar y favorecer ciertas cosas que no se habían pensado.

Yo cuando entrego la caja de alimentos, lo más importante es el abrazo y la sonrisa que recibes, pero luego hay una serie de necesidades básicas que hay que cubrir. No digo un papel higiénico que es más económico y fácil de conseguir, pero por qué no un pintalabios que las mujeres también necesitan sentirse guapas y subir su autoestima.

Otro ejemplo con los ucranianos, con el sol se han quemado porque no están acostumbrados a este clima. Gracias a ACOMPARTIR les hemos dado crema de protección solar a los niños. Son necesidades que no pensamos que son básicas, pero en el fondo son fundamentales para que todo el mundo tenga una vida digna.

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