Preservar el medio ambiente ha dejado de ser una opción para convertirse en una obligación que nos compete a todos, desde los Gobiernos, a las empresas, sin olvidarnos de los ciudadanos.
En España se contabilizan 400 millones de euros en productos invendidos cada año. Se trata de excedentes de género nuevo no vendido como televisores, ordenadores, libros, ropa, etc., descatalogados, obsoletos o devueltos por los usuarios a los que las compañías ya no dan uso.